La República Checa afrontó este lunes una jornada de altas temperaturas con registros máximos de hasta 34 grados Celsius, lo que obligó a residentes y visitantes a buscar alternativas para mitigar el calor.
Ante las condiciones de intensa radiación solar, autoridades y servicios de asistencia desplegaron vehículos equipados para rociar agua a los transeúntes y turistas congregados en puntos emblemáticos como el patio del Castillo de Praga.
Los servicios meteorológicos locales mantienen la vigilancia ante el clima estival que afecta a gran parte del territorio nacional, instando a la población a mantener precauciones frente a la onda cálida.
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