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  • hace 16 horas
El Reino Unido ha vivido este miércoles una jornada histórica en la Cámara de los Comunes. El primer ministro británico, Keir Starmer, ha protagonizado su última sesión de control al Gobierno antes de ceder el mando a su correligionario, Andy Burnham. En un ambiente cargado de emoción, donde la canciller Rachel Reeves parecía emocionada hasta las lágrimas, el mandatario ha recibido homenajes y bromas cruzadas que han vinculado su salida con el torneo que mantiene en vilo al país: la Copa del Mundo.
El fútbol ha sido el gran protagonista de la sesión, con constantes referencias al papel de la selección inglesa en el Mundial. El diputado conservador Graham Stuart fue el encargado de abrir fuego con una comparación que ya se ha vuelto viral, relacionando la marcha del Premier con el equipo nacional y bromeando con que «400 árbitros dudosos» le habían mostrado una «tarjeta roja».
Durante su intervención, Stuart afirmó: "La mayoría de nosotros, señor Presidente, solo podemos soñar con desempeñar el papel de Jude Bellingham, marcar el gol de la victoria, llevar a nuestro equipo al triunfo. Sin embargo, el Primer Ministro lo hizo. Pero la política, como el fútbol, es un juego despiadado, y ahora le han mostrado tarjeta roja los 400 árbitros dudosos detrás de él".
Ante este paralelismo, Starmer respondió con humor y humildad: "Creo que esa es la primera y, lamentablemente, probablemente la última vez que me comparen con Jude Bellingham. Pero le agradezco por eso". Además, el Primer Ministro esquivó cualquier crítica hacia su sucesor, el Sr. Burnham, ante la pregunta de Stuart sobre "¿Qué consejo tiene este Primer Ministro para el honorable miembro por Makerfield [Sr. Burnham] para asegurarse de que él, a diferencia de sí mismo, no termine tomando un baño temprano?".
La sesión no solo se centró en asuntos domésticos y deportivos. La líder tory, Kemi Badenoch, elogió la gestión de Starmer respecto a Ucrania tras los recientes enfrentamientos diplomáticos entre el presidente ucraniano y la administración de Donald Trump. Starmer relató los detalles de la llegada de Volodymyr Zelensky a Londres tras su salida de Washington: "Sobre esa reunión con el presidente Zelensky, al día siguiente de que fuera desalojado de la Casa Blanca, él se fue solo, tomó un avión, logramos que viniera a Londres, y le pedí que fuera directamente a Downing Street".
En su despedida definitiva desde la tribuna, Keir Starmer recibió una ovación de pie y aplausos de cientos de diputados. A pesar de los momentos difíciles de la política británica, el líder saliente ha querido cerrar su etapa enviando un mensaje de unidad y esperanza, tanto para el futuro político de la nación como para el éxito deportivo de Inglaterra. Sobre el nuevo liderazgo de Burnham y el equipo nacional, fue tajante: "Simplemente daré mi apoyo total".
La sesión concluyó con un deseo compartido por la mayoría de los parlamentarios: que el trofeo de la Copa del Mundo finalmente regrese al país. Con la salida de Starmer y la inminente llegada de Andy Burnham al Número 10 de Downing Street, el Reino Unido inicia una nueva etapa política en mitad de una fiebre futbolística absoluta.

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