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  • hace 10 horas
Los terremotos de magnitud 7.5 son inevitables, pero los dos mil muertos que hoy llora Venezuela no lo eran. La tierra tembló con fuerza, pero lo que realmente sepultó al país fue un Estado debilitado por años de abandono.

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00:00Los terremotos son inevitables, las tragedias humanas que lo siguen muchas veces no. Eso
00:05vuelve a quedar expuesto en Venezuela, un desastre natural convertido en catástrofe nacional
00:10no solo por la fuerza de la tierra, sino por la fragilidad de un estado debilitado tras
00:14años de deterioro institucional. Los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que golpearon al país
00:20la semana pasada dejan, en cifras preliminares, cerca de 2.000 muertos, más de 10.500 heridos
00:26y pérdidas por 6.700 millones de dólares, equivalentes a casi 7% del PIB. Más de
00:3358.000 edificios podrían ser dañados y alrededor de 1.8 millones de personas requieren ayuda
00:38urgente. Son cifras que retratan la magnitud del desastre, pero también la vulnerabilidad
00:43acumulada. ¿Por qué un terremoto no golpea igual en todos lados? En países con instituciones
00:48sólidas, normas de construcción modernas y sistemas de respuesta eficientes, la destrucción
00:53puede ser severa, pero la capacidad de contenerla y reconstruirla es mayor. En Venezuela, en cambio,
00:59el desastre encontró infraestructura envejecida, servicios públicos debilitados y una capacidad
01:04estatal reducida por años de subinversión, centralización y fuga de talento. El sistema
01:09de salud lo muestra con claridad. Antes del sismo ya operaba con escasez de insumos, apagones
01:14y falta de personal. Ahora, con hospitales parcial o totalmente fuera de operación, la presión
01:19sobre una red ya saturada se multiplica. El problema de fondo no es solo económico, sino
01:24institucional. Gobernar no es administrar la coyuntura ni preservar el poder, o no solo
01:29eso. Gobernar es construir resiliencia, es invertir en infraestructura, fortalecer sistemas
01:35de prevención y garantizar que cuando llegue un choque externo, sanitario, financiero o
01:39natural, la sociedad pueda resistirlo. En Venezuela ocurrió lo contrario. Durante años la infraestructura
01:45pública se deterioró, la capacidad fiscal se estrechó y la gestión técnica perdió
01:49espacio frente a la lógica política. El terremoto no creó esas fracturas, solo las
01:54hizo visibles. Pero incluso en medio de esta devastación emerge otra realidad. Cuando el
01:59Estado falla, aparece la sociedad. Son vecinos rescatando vecinos, voluntarios organizando
02:05refugios, médicos improvisando atención y comunidades enteras sosteniendose mutuamente.
02:09Esa solidaridad no sustituye instituciones, pero recuerda algo esencial. La fortaleza
02:15de un país no descansa solo en su gobierno, sino en su tejido social. Es ahí en donde
02:20radica, para hoy y para mañana, la esperanza del generoso pueblo venezolano.
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