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  • hace 13 horas

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00:09Primero aparece uno, luego otro, después una fila entera de ojos atentos, colas curvas,
00:15patas estiradas y cuerpos escondidos entre muros, libreros y rincones. Entrar a la exposición 100
00:22gatos en el Museo de Arte de Zapopan no significa únicamente recorrer una galería, significa aceptar
00:28un pequeño juego, mirar despacio. En la sala de lectura del MAS, convertida temporalmente en un
00:34territorio felino, decenas de gatos parecen observar al visitante desde estampas, grabados, esculturas,
00:41fanzines y pequeñas intervenciones repartidas dentro y fuera del espacio. Algunos simplemente existen
00:47como gatos, otros parecen haberse apropiado de hábitos muy humanos, dos bailan como si compartieran
00:54una pista improvisada, mientras otro parece concentrado en un partido de fútbol. Entre
00:59escenas inesperadas y pequeños detalles, el recorrido invita a mirar con más atención.
01:04La ilustradora y autora Cecilia Rebora, creadora de 100 gatos, ha construido gran parte de su
01:09trabajo a través de narrativas visuales donde los animales suelen ser protagonistas y que
01:15ahora llegan al espacio del museo. Cien gatos partió de la idea de traer las ilustraciones de los libros a
01:25un
01:25formato de museo, sacarlos de las páginas de papel para que pudieran vivir en muros. La idea tomó forma
01:32cuando el museo le propuso desarrollar la primera exposición del Club Infantil del MAS. La consigna
01:38era clara, pensar una experiencia para niños pero sin imitarse únicamente a ellos. Rebora comenzó
01:44entonces a preguntarse qué personaje podía sostener un universo entero. La respuesta parecía haberla
01:49acompañado desde hace años.
01:51Generalmente me encantan dibujar animales y estuve investigando y el gato siempre ha aparecido en mis
01:58libros por alguna u otra razón, ya sea porque me vaya a tocar ilustrar textos sobre gatos o a veces
02:06aparece
02:06como acompañante en algunos libros. Después de más de 60 libros publicados y al menos una docena
02:12relacionados con gatos, la decisión terminó siendo natural. Pero convertir un personaje recurrente en
02:18100 versiones distintas tenía un riesgo evidente, repetirse. El reto no era menor. El gato, admite, puede
02:25convertirse fácilmente en una forma repetida casi automática. Durante cuatro meses trabajó entre pruebas,
02:31conversaciones con el museo y nuevas maneras de pensar sus ilustraciones. Fue un proceso muy
02:37divertido porque volví a entrar al taller de grabado, tenía mucho tiempo que no volvía a hacer
02:41gráfica. La experiencia, sin embargo, no se queda solo en observar. Un muro invita a visitantes de
02:48todas las edades a dibujar su propio gato. Hay fanzines que funcionan como libros de escultura y
02:53actividades que convierten la visita en algo participativo. Como era para niños de todas las
02:58edades, queríamos que fuera lúdica. Creo que ha tenido súper buen recibimiento. Parece ser que
03:03los fines de semana llegan niños que no se esperan, cantidad de niños que no se esperaban
03:07generalmente, pero creo que ha estado muy bien. Más allá de la emoción de encontrar los 100 gatos
03:12o de dibujar uno propio en el muro colectivo, varios visitantes han compartido la necesidad de
03:17contar con más espacios culturales pensados para las infancias. Y quizá ahí radica parte del
03:23encanto de 100 gatos. En recordar que un museo también puede convertirse en un lugar para
03:28jugar, imaginar y descubrir. Con imágenes de Miguel Yacir, para UDG Noticias, Barbara Ramírez.
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